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Al
sur de la provincia de Pontevedra las últimas aguas del rio
Miño bañan el municipio de A Guarda antes de desembocar en
el Atlántico y ante el respaldo del monte Santa Tecla, en un
ámbito privilegiado, en los que se ofrecen sin reparo
toda una belleza natural de vida y riqueza arqueológica.
Siguiendo
en una misma línea, A Guarda, está hecha naturaleza a las
gentes de la vida al aire libre, al deporte, a la
gastronomía, de las fiestas populares y de las playas.
LUGARES A
VISITAR
En
A Guarda
Estuario
del Miño
Es un humedal que tiene su mayor importancia ornitológica
entre septiembre y marzo, al acoger a un importante número de
aves, migradoras procedentes del centro y norte de Europa que,
con los rigores del invierno, buscan zonas más templadas.
Dos observatorios
ornitológicos, permiten disfrutar de cerca de cincuenta
especies diferentes de aves ligadas al medio acuático:
anátidas, limícolas y ardeidos. Se recomiendan prismáticos y
una guía de aves.
Monte
Santa Tecla
Desde la cumbre, a 341 metros de altura, se observan unos
paisajes impresionantes: la desembocadura del río Miño, con
Portugal en frente; un mar infinito, el puerto pesquero de A
Guarda y el Valle de O Rosal dejarán en las retinas de los
visitantes imágenes para gozarlas.
Pero además
podemos hacer un recorrido por la prehistoria visitando sus
ruinas: el poblado galaico-romano, del siglo I a. C. al II d.
C. en el que destacan sus construcciones circulares, pero con
la influencia romana dada por las edificaciones rectangulares;
la división del espacio en barrios familiares que dan al
conjunto un aspecto laberíntico. Anteriores al poblado, son
los petroglifos, gravados realizados sobre las rocas con
motivos a base de círculos y espirales, fundamentalmente.
El
puerto pesquero
Tienen fama las pesquerías realizadas por los marineros de A
Guarda que cada mañana llegan al puerto con sus capturas a
bordo de las gamelas, la embarcación típica de A Guarda, así
como varios restaurantes y afamada zona de gastronomía, siendo
el nuestro el Restaurante Anduriña fundado en 1969.
La lonja acoge, todas las tardes, la subasta de las capturas
realizadas.
Oia
Monasterio
cisterciense
La fundación de este monasterio se sitúa en 1137 y destaca por
ser el único cenobio a orillas de la mar. Regido por 140
abades, con la desamortización de Mendizábal (1835), pasa a
manos privadas, excepto la parte destinada al culto. Su coro
es del siglo XVI, la fachada se reconstruyó en XVIII. En 1912
es ocupado por los jesuitas, expulsados de Portugal, y con la
Guerra Civil española, convertido en campo de concentración.
Curros
A Valga, un espacio natural singular, es recorrida por manadas
de caballos salvajes que, con la primavera, se reunirán en
recintos cerrados para desparasitarlos, marcar las crías con
la enseña de los propietarios, cortarles las crines y vender
algunos de ellos. Los curros se inician el segundo domingo de
mayo; vendrán luego los de Torroña (Burgueira), el primer
domingo de junio, y Mougás, el segundo domingo de junio.
Tomiño
El
románico. En la iglesia de Santa María de Tomiño, tenemos
las referencias del románico, que también lo encontraremos en
otras edificaciones religiosas, como en la iglesia parroquial
de San Vicente de Barrantes.
Pinzas
Además de poseer un paraje natural de gran importancia, es
centro de atención arqueológica con la presencia de un
yacimiento paleolítico (Chan do Cereixo) que está siendo
objeto de estudio por parte de los especialistas.
Grabados
rupestres de O Tetón
Se trata de un impresionante petroglifo con distintos motivos
insculturados sobre una superficie de unos doscientos metros
cuadrados en la que, entre otras figuras, destaca la
gigantesca concentración de círculos, con un diámetro de 2,5
metros.
Torre
de Tebra
Su construcción fue autorizada, en el primer tercio del siglo
XVI, por Juana la Loca a petición de don Álvaro Suárez de
Deza. Es de estilo renacentista.
O
Rosal
Molinos
de Folón-O Picón.
Se trata de un conjunto de más de sesenta molinos,
construidos, sobre todo los de O Folón, en cascada. Declarados
Bien de Interés Cultural, su recorrido nos lleva por un
itinerario desde el que se observan excelentes panorámicas
sobre el Valle de O Rosal y el Estuario del Miño. Apto para el
senderismo, el recorrido supone un encuentro también con la
naturaleza.
Visita
a los puertos ribereños de Portugal

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